Ir a Contenido Principal

Muro de Honor – José C. Valadés

Periodista de combate, historiador, diplomático y catedrático universitario. José Cayetano Valadés Rocha nació el 1 de diciembre de 1901 en Mazatlán, Sinaloa. Fue hijo del periodista Francisco Valadés Félix, editor del periódico El correo de la tarde, y sobrino nieto de otro apóstol del periodismo de combate que se practicaba en Mazatlán: José Cayetano Valadés, ambos opositores a la dictadura porfirista y cañedista.

El padre de José, era hijo del médico Juan Jacobo Valadés, uno de tantos valientes defensores del puerto de Mazatlán durante el ataque del ejército expedicionario francés durante la guerra de intervención. Además, en calidad de médico auxilió a la población civil a resistir las epidemias a la que el puerto era tan vulnerable a fines del siglo XIX, dada la carencia de médicos, hospitales y medicinas. Juan Jacobo tenía una acendrada formación liberal, semejante a la de su hermano José Cayetano Valadés, director de La Tarántula, asesinado en Mazatlán en 1879 por órdenes del gobernador Francisco Cañedo en virtud de las críticas agresivas que hacía al régimen porfirista.

Francisco Valadés Félix recogió la antorcha de su tío José Cayetano y en reuniones que organizó en su hogar, en el puerto de Mazatlán, fustigó con la fuerza de sus ideas al viejo régimen que se resistía a aceptar como legítimo el pensamiento de los sinaloenses que se rebelaban en contra de Porfirio Díaz y de sus seguidores incrustados en las esferas del poder. A estas tertulias convocadas para hombres libres y pensantes asistían los escritores Heriberto Frías, Amado Nervo y José Juan Tablada, entre otros. Fue en una de esas reuniones clandestinas donde Francisco Valadés Félix sentenció: Frente a una dictadura sorda, con la imbecilidad que le confiere el prolongado uso y abuso del poder, que sólo reacciona a la fuerza, vamos creando esa fuerza fortaleciéndola con nuestras ideas que no deben cobijarlas cuatro paredes; vamos a editar un periódico que las propague al pueblo. Fue así como nació El correo de la tarde, periódico de combate que se editó en Mazatlán y elaborado en la imprenta de Miguel Retes. Desde su primer número, con Heriberto Frías de director, el periódico se convirtió en vocero del liberalismo sinaloense y enemigo de la dictadura porfirista.

A la muerte de Francisco Cañedo, el rico hacendado Diego Redo _apoyado por Ramón Corral y José Ives Limantour_ trató de prolongar el viejo régimen en Sinaloa, sin embargo, se alzó en abierta oposición el licenciado y periodista José Ferrel Félix, primo hermano de Francisco.

El correo de la tarde fue un auténtico bastión durante la campaña política emprendida por el ferrelismo, pero la fuerza del engaño heredada de Cañedo facilitó el fraude electoral, y de esa forma Diego Redo fue declarado gobernador de Sinaloa el 27 de septiembre de 1909, sin embargo, resultó efímero su triunfo, pues renunció el 21 de mayo de 1911, cuando el país ardía en llamas en plena revolución maderista.

Francisco Valadés Félix mantuvo su trinchera activa por varios meses, a pesar de la abierta hostilidad y acoso del gobierno de Redo, pero finalmente fue superado por sus enemigos y abandonó Sinaloa. Años más tarde, con el advenimiento del régimen encabezado por Madero, Valadés vive de cerca los acontecimientos sucedidos en la ciudad de México, a donde había ido a residir en compañía de su familia y a continuar trabajando en favor de la instauración de la democracia para el pueblo mexicano, sin embargo al poco tiempo muere repentinamente a la edad de 36 años.

José C. Valadés Había hecho sus estudios primarios en su ciudad natal y los secundarios en el Saint Vicent College, en Los Ángeles, California. Posteriormente, en la ciudad de México cursó estudios profesionales en la Escuela Nacional de Homeopatía.

Valadés fue un autodidacta y un asiduo lector desde joven. A la muerte de su padre, heredó la profesión de periodista combativo. Recogió la tradición familiar y se convirtió en periodista tenaz y temerario, al igual que su padre y su tío abuelo. Se convirtió en un enemigo jurado de toda forma de opresión emanada de un falso ejercicio del poder público. El joven rebelde participó en la formación de distintas organizaciones sociales de corte radical. Figuró entre los fundadores del grupo de jóvenes igualitarios que se dio a conocer en enero de 1920, asimismo fue fundador y director del periódico Juventud Mundial, órgano de la Fundación de Jóvenes Igualitarios. Fue promotor de la organización Juventud Comunista Mexicana (agosto de 1920); Secretario General de la Confederación General de Trabajadores (1921) y Secretario del Buró Latinoamericano de la Tercera Internacional (1922); separándose del Partido Comunista Mexicano en 1925. Asimismo, Valadés fue uno de los dirigentes de la huelga de inquilinos de la ciudad de México. Habiéndose incluso convertido años más tarde en el alma de la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano, movimiento político que apoyó la candidatura presidencial del general Miguel Henríquez Guzmán.

Publicó revistas y periódicos donde manifestó su avanzada vocación revolucionaria. Fue director de la revista Hoy, donde publicó el 21 de septiembre de 1940, una entrevista que le había hecho al general Manuel Ávila Camacho, candidato a la presidencia por el Partido de la Revolución Mexicana. Fue secretario particular de Ezequiel Padilla en la Secretaría de Relaciones Exteriores (1940_1942).

Regresó a Mazatlán donde editó El correo de occidente (1942_1945), empresa que tuvo una gran importancia en el periodismo sinaloense, pues incorporó técnicas modernas en la impresión y redacción de un diario, quitándole a los periódicos sinaloenses la característica de su vacuidad.

A raíz de que Valadés sostuvo una enconada campaña en las páginas del periódico contra el gobernador de Sinaloa general Pablo Macías Valenzuela, se clausura El correo de occidente. El general había sido acusado por José C. Valadés de haber sido el autor intelectual de la muerte del gobernador coronel Rodolfo T. Loaiza.

Fue director del semanario Ya (del 1 de marzo al 7 de agosto de 1946), opuesto a la candidatura de Miguel Alemán. Fue profesor de la UNAM (1941_1959). Secretario General de la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano (1946).

En razón de que el presidente de la República licenciado Miguel Alemán Valdés (1946_1952) supo valorar las virtudes del autor de El Porfirismo, Valadés fue nombrado ministro plenipotenciario en Líbano, Siria e Irak (1951_1953); Colombia (1953_1956); Uruguay (1956_1957); Portugal (1963_1966), y en Marruecos (1966).

Fue además profesor de Historia de México en la Escuela Nacional Preparatoria y en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México. En esta última institución, en 1948 inició el primer curso que se haya impartido sobre la historia de las ideas políticas de México en el siglo XIX.

Valadés fue un expositor notable más que un orador, un crítico sagaz, profundamente interiorizado en los secretos de la política mexicana del siglo XIX. La vida de este infatigable investigador de nuestra historia nacional recuerda una faceta de la personalidad de don Manuel Orozco y Berra, cuando decía hablando de sí mismo: Si tengo pan, no tengo tiempo para escribir la historia, y si tengo tiempo para escribirla carezco de pan.

José C. Valadés fue poseedor del carácter que identifica al luchador que no se doblega fácilmente; vivió momentos de intenso dramatismo. Jamás quiso enlodar su dignidad de escritor para defender ideas contrarias a sus convicciones. Se negó a escribir una sola línea en contra de su firme conciencia de historiador. El investigador se dedicó al estudio de tópicos histórios del siglo XIX, temas que constituyeron el objeto de sus predilecciones durante su vida.

José C. Valadés es uno de los historiadores mexicanos en quien vemos más acentuados los rasgos de la mexicanidad. Describió la vida y obra de personajes difíciles de juzgar como Lucas Alamán, Porfirio Díaz, Antonio López de Santa Anna y Melchor Ocampo.

El apego de Valadés por las ideas liberales no es una tesis de partido, sino una resultante social. Por eso sí elogia el esfuerzo de los grandes caudillos del liberalismo, y sabe apreciar también a los directores del conservadurismo:

No se presentan en tales días más que dos caminos: el de construir un estado mexicano como base de la nacionalidad, o el de continuar en los aleteos de la buena ventura. Pudo hallarse un tercero, el del entendimiento. Mas a la mitad del siglo pasado todavía no ha llegado la hora de conquistar el desierto. Las entelequias de Alamán y de Ocampo, eran bellas; pero inestables imágenes. Por lo mismo sus riñas en vez de avergonzarnos y desunirnos nos embelesan y nos traban. Sin aquellas batallas del siglo XIX, que eran hipos de la miseria y no sevicia de la ruindad, hubiésemos seguido en las deliberaciones y disputas del proyectismo y continuaríamos ajenos a la grandeza ganada en los páramos.

De su prolífica y vasta obra escrita destacan: Revolución social o motín político (1922); La burla política (1925); Apuntes sobre Miguel Bakunin (1926); Orígenes del movimiento obrero en México (1927); Bibliografía del anarquismo en México (1927); Las memorias de don Adolfo de la Huerta (1930); Santa Anna y la guerra de Texas (1936, 2da. edición en 1951); Las caballerías de la revolución (Hazaña del general Rafael Buelna) (1937); Alamán, estadista e historiador (1938); Topolobampo, la metrópoli socialista de occidente (1939); El porfirismo, historia de un régimen (3 vols.) (1941_1948); José María Gutiérrez de Estrada (1943); Breve historia de la guerra con los Estados Unidos (1947); Anotaciones a las noticias acerca del puerto de San Francisco, de frayMartín de Landaeta (1949); Breviario de historia de México (1949); Don Melchor Ocampo, reformador de México (1954, 2da. edición 1972); Apuntes sobre la expedición de Baja California (1956); El pensamiento político de Benito Juárez (1957, 2da. edición 1972); Imaginación y realidad de Francisco I. Madero (2 vols.) (1960); Apuntes para la historia de la litografía en México (1963); Historia general de la Revolución Mexicana (10 vols.) (1963_1965); México, Santa Anna y la guerra de Texas (1965); El presidente Ignacio Comonfort (1966); Mis confesiones (1966); Introducción a la obra de Daniel Thomas Egerton; Historia del pueblo de México, desde sus orígenes hasta nuestros días (3 vols.) (1967); Notas sobre el socialismo en México durante el siglo XIX (1968); El presidente de México en 1970 (1969); Breve historia del porfirismo, 1876_1921 (1971); Orígenes de la República Mexicana (1972); Brevísima historia de México (1975); El porfirismo y la revolución (6o. Tomo de la obra general de México a través de los siglos) (1975), y Maximiliano y Carlota. Historia del segundo imperio (1976).

José C. Valadés murió en la ciudad de México, el 24 de enero de 1976.

El 7 de junio de 1984, día en que se celebra el día de la libertad de expresión, el Congreso del Estado de Sinaloa develó en letras doradas su nombre en el Muro de Honor del Salón de Sesiones del Palacio Legislativo, de conformidad al decreto número 73, publicado en el Periódico Oficial El Estado de Sinaloa, Núm. 56 Bis de 9 de mayo de 1984, con Fe de Erratas en el P. O. Núm. 66 de 1 de junio de 1984.