Ir a Contenido Principal

Muro de Honor – Héctor R. Olea

Escritor, poeta, periodista, historiador, abogado y catedrático. Héctor Rosendo Olea Castaños nació el 20 de agosto de 1909, en día miércoles a las cuatro y media de la madrugada, en la villa de Badiraguato, cabecera del municipio del mismo nombre, estado de Sinaloa. Sus padres fueron don Rosendo Olea García _quien fuera Oficial Mayor del H. Congreso del Estado de Sinaloa y Magistrado del Supremo Tribunal de Justicia_ y doña Luz Castaños Sanz. Al día siguiente de haber nacido fue bautizado por el cura Francisco Sotomayor, siendo sus padrinos Eligio Abitia y María Valderráin.

Su padre, don Rosendo, fue hijo de Narciso Olea, marino chileno, cuyo destino y la aventura trajo a tierras sinaloenses, arribando por el Puerto de Altata. El abuelo paterno se establecería después en el pueblo de Alicama _perteneciente a la alcaldía de Badiraguato_ para formar una familia con Albina García.Por la rama genealógica de su madre doña Luz Castaños Sanz, hija de Luis Castaños y Trinidad Sanz, Héctor R. Olea entronca en línea directa descendente con el alférez del Rey don Nicolás de Verdugo, quien vivió en el siglo XVIII y fue poseedor de tierras en Sataya. Su madre fue una criolla legítima nacida en el pueblo de Aguaruto.

En la infancia, la primera preceptora que tuvo fue la anciana Rosario Cañedo. En tanto que la instrucción primaria elemental la cursó en Culiacán, primero en la escuela «Lic. Benito Juárez», que se encontraba ubicada por la calle Libertad, frente al edificio de la penitenciaría estatal _ lugar que ocupa actualmente el edificio de DIFOCUR_ y luego pasó a la Escuela Federal Tipo [misma que después se denominaría Manuel Ávila Camacho].

En 1926, se inscribió como alumno en el Colegio Civil Rosales, donde cursó primero y segundo grado de secundaria, según el programa de cinco años implantado por el introductor del positivismo en México don Gabino Barreda. En el colegio fue compañero de estudios de Enrique Félix «El Guacho».

Por esos años, publicó su primer artículo en el periódico El Sinaloense, dirigido por el médico Cliserio García y el ingeniero Ramón Ponce de León. También en esa época el joven Olea escribió un libro de versos, el cual tituló Provincianas, que luego cambió por el nombre de Dulcineas. En esa iniciación a las letras había escogido el camino de la poesía y de la historia. No le faltarían después algunos consejos para abandonar la provincia donde no había bibliotecas públicas especializadas, archivos catalogados, museos de historia y centros de altos estudios. En marzo de 1929, siendo redactor del periódico La Opinión, participó en la Rebelión Escobarista, conocida así por la asonada militar que dirigió el general Gonzalo Escobar, viendo acción en la campaña de Sonora, que sería sofocada meses más tarde por fuerzas bajo el mando del general Lázaro Cárdenas del Río, por lo que regresó a Culiacán y se presentó a Eligio Samaniego, Jefe de la Policía, siendo llevado ante la presencia del gobernador General Macario Gaxiola, para acogerse a la amnistía decretada en el año de 1930. Años más tarde, Olea tuvo participación en un mitin estudiantil cuyo principal reclamo fue la autonomía para el Colegio Civil Rosales. Entre sus compañeros de rebeldía figuraban Enrique Félix El Guacho; José Francisco López El Checo; Roberto Macías Fernández, y Juan Francisco López El Güibirre.

Apremiado a salir de la entidad por órdenes del general Macario Gaxiola, dada la participación activa que tuvo en ese mitin, el joven Olea se trasladó a la ciudad de México. Allá intentaría finalizar sus estudios preparatorios, llevando consigo además la meta de convertirse en escritor.

Desde entonces hasta su muerte, don Héctor radicó en la capital del país. En el Distrito Federal, Olea se inscribió como alumno de la Escuela Secundaria Número 1, ubicada en el antiguo Convento de Regina. En ese plantel cultivó la amistad de dos maestros que le ayudarían a reforzar su vocación por las letras y la historia. Ellos fueron Santiago Flores, maestro de literatura, y el licenciado Luis Chávez Orozco, catedrático de historia de México. Su primer trabajo escolar realizado bajo la dirección del maestro Chávez Orozco fue sobre el viaje del navegante español Alvar Núñez Cabeza de Vaca, cuya odisea quedó registrada en su libro Naufragios.

Por ese tiempo, Olea comenzó a colaborar _desde el primer número_ en la revista Provincias, órgano del Partido Nacional Revolucionario, que editaba Don José García Valseca. En ese espacio publicó algunos cuentos y poesías ilustradas. Su primer éxito periodístico fue la entrevista que le hizo al general Plutarco Elías Calles, titulada: Calles en la anécdota y en la fotografía, con lo que se proyectó para ser contratado de inmediato en la Dirección de Estadística Nacional. Poco después, al cambiar la dependencia de director fue cesado, por lo que volvió a la revista y al PNR, desempeñando algunas comisiones al lado de don Guillermo Flores Muñoz, en Nayarit. Asimismo, fue asistente del tesorero del Partido, ingeniero Juan de Dios Bátiz, fundador del Instituto Politécnico Nacional. En 1938, Héctor R. Olea publicaría en Puebla un ensayo biográfico sobre este destacado sinaloense, con un prólogo de Manuel Estrada Rousseau.

Fue en la redacción de la revista Provincias, donde Olea conoció a Rosita Galaviz, la mujer que luego sería su esposa inseparable, habiéndose casado, tras un noviazgo corto en el pueblo de Tacuba. Rosa Galaviz, originaria de Orizaba, Veracruz, procreó a Alma, Martha, Nora, Leticia y a Héctor Raúl.

Tiempo después, se inscribió en el turno nocturno de la Escuela Nacional Preparatoria de San Ildefonso de la Universidad Autónoma de México, donde tuvo como maestro a don Agustín Yáñez.

Una de sus primeras investigaciones históricas terminadas fue la que la que realizó en el archivo privado del historiador sinaloense licenciado Eustaquio Buelna. Esta experiencia invaluable fue debido a que Alejandro Buelna Medina, hijo primogénito de don Eustaquio, era buen amigo de don Héctor, por lo que fue así como tuvo la oportunidad de estudiar la etapa desconocida sobre la introducción de la imprenta a Sinaloa. Además de formar un catálogo completo de las publicaciones oficiales del Estado de Sinaloa, junto a la elaboración de la historia del periodismo en el estado. Conservando de esa manera negativos de toda esta colección, que el licenciado Eustaquio Buelna había atesorado celosamente para publicarla, cuando le sobrevino la muerte en 1907.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Olea realizó sus estudios profesionales en la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la Universidad Nacional Autónoma de México. El gran mérito de haber culminado sus estudios se deben a la señora Rosa, su esposa.

El examen profesional lo sustentó el 18 de febrero de 1950, figurando como sinodales los profesores y abogados Rafael Rojo de la Vega, Jesús Zavala, Antonio Díaz Soto y Gama, Rafael de Pina y Miguel Ángel Gómez Yáñez, el cual aprobó por unanimidad de votos, extendiéndole la UNAM el título de Licenciado en Derecho el 30 de noviembre de 1950.

En 1986, recibió la Medalla al Mérito Cívico otorgada por el Gobierno del Estado de Sinaloa y en 1989, se hizo acreedor al Premio Sinaloa Ciencias y Artes.

En su larga y fructífera vida de producción intelectual, don Héctor escribió más de 40 libros y cerca de un centenar de artículos.

A la edad de 86 años, nueve meses y cinco días de vida, murió don Héctor R. Olea víctima de un infarto al corazón en la ciudad de México el 25 de mayo de 1996.

El lunes 25 de mayo de 1998, el H. Congreso del Estado de Sinaloa, en sesión solemne, inscribió su nombre con letras de oro sobre el Muro de Honor del recinto legislativo, en cumplimiento del decreto número 466, de 17 de marzo de 1998, publicado en el Periódico Oficial El Estado de Sinaloa, número 37, de 27 de marzo del mismo año.

OBRA HISTORIOGRÁFICA

Los trabajos historiográficos escritos por Héctor R. Olea, por orden cronológico son los siguientes:

1938, Ensayo biográfico: Juan de Dios Bátiz, editado en Puebla y con un prólogo de Manuel Estrada Rousseau. Folleto sobre la vida del ingeniero sinaloense que protagonizó la fundación del Instituto Politécnico Nacional.

En 1943, aparece el folleto ilustrado La primera imprenta en las Provincias de Sonora y Sinaloa. México, imprenta de A. Villegas. (Por el cual el autor recibe un diploma otorgado por el Lic. Javier Rojo Gómez, Jefe del Departamento del Distrito Federal).

En 1946, los Talleres Gráficos de la Nación publican el libro Infidencias de Fray Bernardo, Obispo de Sonora, obra de 154 páginas y con ilustraciones.

En 1949, tesis profesional: Las verdaderas fuentes históricas del Derecho Constitucional Mexicano, (Aportaciones de la cultura jurídica por parte de las provincias, con especial referencia al estado de Sinaloa). UNAM, 92 pp.

En 1951, publica con la ayuda del general Pablo Macías Valenzuela, el libro Andanzas del Marqués de San Basilio, biografía de Jorge Carmona, originario de Culiacán, hijo de un aventurero chileno apodado Caramocha, que desembarca en el puerto de Altata en un día del tercer decenio del siglo XIX, para luego fundar un hogar en la villa de San Miguel de Culiacán. (Primer Premio concedido por los Talleres Gráficos de la Nación).

También en 1951, Héctor R. Olea participa en compañía de José G. Heredia en el primer Congreso Nacional Pedagógico, con la ponencia Historia de la Educación en Sinaloa.

En 1952, aparece a la luz Holografía de don José de Gálvez, visitador general de la Nueva España. Sólido estudio acerca de este personaje controvertido en la reducida esfera política del Noroeste Novohispano.

En 1955, interviene como ponente en la XI Sesión del Congreso Mexicano de Historia, teniendo como sede la Universidad de Sinaloa, cuyos resultados son publicados en 1960 por don Antonio Pompa y Pompa, con el título Estudios Históricos de Sinaloa, donde aparecen sus ponencias Instituciones político_jurídicas en Sinaloa y Gobernantes del Estado de Sinaloa.

En 1959, se publica Historiografía de la Baja California, en la memoria del Primer Congreso de Historia Regional que se celebró en Mexicali, Baja California en 1958. Es una recopilación de manuscritos sumamente valiosos localizados por Olea en Roma, documentos que proceden de los Jesuitas Miguel del Barco y Lucas Ventura.

En 1960, en la revista Noroeste, dirigida por el poeta Alejandro Hernández Tyler, aparece el artículo Los Obispos Españoles del Noroeste frente a la Independencia Nacional.

También en 1960, en la revista Rumbos Nuevos, tercera época, número 4, de 28 de febrero, aparece el ensayo: El Nigromante, diputado constituyente por Sinaloa. Y en esa misma revista correspondiente al número 7, de 31 de mayo, le es publicado el artículo La flora incorporada al Noroeste.

En 1961, aparece «La introducción de la imprenta al Estado de Occidente», en Boletín bibliográfico.

En 1963, Imprenta Arana, de la ciudad de México, edita la obra El Payo del Rosario escritor Liberal del Siglo XIX. 153 páginas.

En 1963, Supervivencia del litógrafo José Guadalupe Posada (biografía), México: imprenta Arana, 64 páginas y con ilustraciones, (trabajo premiado con medalla de oro y diploma en los juegos florales celebrados en Aguascalientes).

También en 1963, la Universidad de Sinaloa, en edición homenaje, publica el ensayo La Universidad de Sinaloa y su Historia.

En 1964, el Patronato del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, edita su obra Breve historia de la Revolución en Sinaloa (1910_1917). Obra de 96 pp.

En 1965, Vida de Belisario Domínguez (1863_1913), editado por la dirección de publicaciones del Senado de la República, obra de 300 páginas, contiene un retrato al óleo.

En 1969, el gobierno del Estado de México, como parte de la serie «Testimonios de Atlacomulco» publica la Panfletografía de El Payo del Rosario (semblanza de Pablo de Villavicencio). aparece una introducción de Mario Colín. En 1987, la UAS la edita de nueva cuenta en 95 páginas.

En 1970, La arquitectura colonial religiosa del estado de Hidalgo, ponencia publicada en la memoria del primer congreso de la cultura del estado de Hidalgo, edición de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.

En 1972, aparece la obra Memoria del Marqués de San Basilio, una semblanza de Don Adolfo Rogaciano Carrillo, quien vivió de 1852 a 1926, autor de la mencionada memoria.

En 1974, Leona Vicario y la ciudad de México, publicada dentro de la colección popular de México, número 34.

En 1976, la Comisión Nacional Editorial del PRI publica el folleto Mi Sueño, obra del general sinaloense Salvador Alvarado, conteniendo un prólogo de Héctor R. Olea, quien había rescatado de un periódico olvidado de Yucatán, tales escritos.

En 1977, con el ensayo Historia de la Fundación del Colegio Rosales, participa en los Terceros Juegos Florales Nacionales de Guasave, recibiendo el primer premio en el renglón de prosa.

También en 1977, aparece editado en el Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, de la que fue miembro, la obra científica Ecología Descriptiva de Sinaloa, libro enviado como intercambio a sociedades e institutos científicos de varios países europeos.

En 1979, escribe Badiraguato, río y pueblo entre montañas, breve folleto que publica el ayuntamiento de Badiraguato en junio de 1987.

En Noroeste, periódico de Culiacán, en el Suplemento Dominical le dedicaron un espacio a la serie de artículos Polvo de Historia, relatos cortos y amenos, algunos de ellos referentes a Sinaloa.

En 1980, la Universidad Autónoma de Sinaloa publicó la obra Los asentamientos humanos en Sinaloa, con una presentación de Luis Noyola Vásquez, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México; 235 páginas.

En 1983, aparece su «Auto_etopeya» Torre de Marfil, de 125 pp., con un comentario en la contraportada de don Jesús Romero Flores.

En 1985, La Universidad Nacional Autónoma de México, a través del Instituto de Investigaciones jurídicas, le publica Sinaloa a través de sus constituciones, dentro de la serie fuentes, textos y estudios legislativos, Núm. 60. La presentación es de Diego Valadés. Son 335 páginas, incluye un estudio preliminar del autor, así como el texto íntegro de ocho constituciones de Sinaloa, incluyendo la vigente de 1922.

En 1987, la UAS edita en Culiacán Eustaquio Buelna, fundador de la Universidad Autónoma de Sinaloa, biografía con prólogo de Ricardo Mimiaga, 153 páginas.

En 1993, la Universidad Autónoma de Sinaloa y DIFOCUR, le publican Trayectoria ideológica de la educación en Sinaloa (1592_1937). Obra de 140 páginas escrita en recuerdo del doctor Bernardo J. Gastélum, amigo y maestro.

En ese mismo año, publica por su cuenta la obra Viaja por el mundo y maravíllate, de 136 páginas, cuya primera edición consta de 300 ejemplares numerados. Antes del exordio aparecen las siguientes palabras: “Los dioses hicieron dos cosas perfectas: la mujer y la rosa. Enriqueta Larreta.”

Finalmente, en 1995, en coedición de la Universidad Autónoma de Sinaloa y DIFOCUR, se publica por primera vez La imprenta y el periodismo en Sinaloa, 1826_1950. Contiene un prólogo de Jorge Briones Franco y presenta además un listado de fuentes consultadas. Obra de 311 páginas.

OBRAS INÉDITAS

«Juárez y la Paz». (Primer premio Nacional de Historia, otorgado por la Secretaría de Educación Pública), 212 cuartillas, ilustrada.

«Los héroes de Caborca», (Primer Premio otorgado por la Universidad de Sonora y Gobierno del Estado de Sonora), 1958, 218 cuartillas.

«Un siglo de historia de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística». Obra en preparación en el año de 1983.

«La vida literaria de Culiacán, desde su primer poeta en 1575 hasta Chuy Andrade», obra en preparación, septiembre de 1995.

«Historia de las ideas políticas en la Revolución Mexicana», 164 cuartillas.

«Diario de un diplomático sinaloense en Nicaragua», 264 cuartillas.

«El Puerto de Mazatlán en la Historia», 253 cuartillas.

«Efemérides Sinaloenses», 200 cuartillas.

«La Tambora, música tradicional de Sinaloa», 64 cuartillas.

«Documentos relacionados con la heroína Agustina Ramírez», 124 cuartillas.

«Relaciones geográficas de Sinaloa en el Siglo XVIII» (documentos recopilados en Viena y París).

“Paredón Sangriento”. La azarosa vida del General Rodolfo Fierro, originario de Charay, Sinaloa. Fierro fue el brazo derecho del general Francisco Villa, en la División del Norte.

«La tragedia de Huitzilac», vida y muerte del general sinaloense Francisco R. Serrano, quien fuera secretario de Guerra y Marina. Obra de 210 páginas.