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Muro de Honor – Centenario del Ejército Mexicano

La noche del 18 de febrero de 1913 había sido bastante larga y angustiante para don Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila. Había recibido un telegrama enviado desde la ciudad de México en el que, en pocas líneas, se podía leer lo siguiente: “Autorizado por el Senado, he asumido el poder del Ejecutivo, estando presos el presidente y el gabinete. Victoriano Huerta”. Para don Venustiano ese mensaje era perturbador y muy cuestionable, por lo que se reunió inmediatamente con sus colaboradores más cercanos y analizaron la situación.

Entonces se llegó a la conclusión de que el Senado de la República no tenía facultades constitucionales ni legales para autorizar semejante traición y de que no había otra alternativa que desconocer al general Huerta.

Siendo muy respetuoso de la legalidad, Carranza pidió al Congreso del Estado de Coahuila expidiera inmediatamente un decreto en los términos solicitados por él. Fue así como el día 19 de febrero de 1913 se expidió un decreto donde se desconoce al general Victoriano Huerta como presidente de la República y se conceden facultades extraordinarias a Carranza para que proceda a armar fuerzas militares.

Es lo que se llamaría la vía jurídico-parlamentaria local para sentar las bases de la creación del Ejército Constitucionalista. Algo difícil de aceptar para algunos juristas: que un decreto expedido por un congreso estatal esté por encima de los poderes federales. Sin embargo así sucedió.

El 19 de febrero quedó, pues, como fecha oficial para conmemorar al Ejército Nacional. Decisión que fue ratificada por los poderes federales mediante un decreto expedido el 22 de marzo de 1950, a iniciativa del presidente de la República Lic. Miguel Alemán Valdés.

Por medio del Plan de Guadalupe, se desconoció a Huerta como presidente de la República y a los poderes Legislativo y Judicial de la Federación. En el Artículo 4° se designó a Carranza para que organizara el Ejército Constitucionalista, fue nombrado Primer Jefe del Ejército.

Para la creación del Ejército Constitucionalista y su ordenanza, Carranza recibió el apoyo de los militares de carrera Jacinto B. Treviño y Francisco L. Urquizo.

Hay que aclarar que desde su origen, el ejército constitucionalista se dividió en tres cuerpos comandados por generales levantados en armas contra Victoriano Huerta y que no dudaron en ponerse a las órdenes de Carranza, en un cónclave que tuvieron en Monclova.

Ignacio L. Pesqueira, gobernador del estado de Sonora, nombró a Adolfo de la Huerta y a Roberto Pesqueira como representantes para sumarse al Pacto de Monclova, Coahuila, firmado el 18 de abril, con el que se aceptó la jefatura de Venustiano Carranza en la lucha contra Huerta.

El general Álvaro Obregón Salido fue comandante del Cuerpo del Ejército del Noroeste; el general Francisco Villa estuvo al frente de la famosa y temida División del Norte; y el general Pablo González comandó el Cuerpo del Ejército del Noreste. En el sur, de forma muy independiente y autónoma, se integraron a la lucha armada Emiliano Zapata y sus huestes campesinas.

Una vez centralizado el mando, el Ejército Constitucionalista hizo lo posible por adquirir el armamento más moderno: carabinas Winchester 30-30 y ametralladoras Colt; y también se quiso uniformar a los soldados y oficiales con sombrero norteño o <<texano>>, saco y pantalón de color caqui. Pero la carencia de recursos financieros limitó la unificación de armamento y uniformes militares. El contingente mayoritariamente indígena (yaquis y mayos) se armó de arcos y flechas.

Al inicio, la estrategia se trazó de manera muy rudimentaria y recurriendo a la literatura militar y al apoyo de militares nacionales y extranjeros. La artillería del ejército federal, que constituía un problema grave de afrontar, se remedió al recurrir a tácticas ideadas en el fragor de los combates. La caballería jugó en esto un papel fundamental. La guerra convencional se combinó y adecuó a las acciones guerrilleras, en boga. Supieron distinguir la clasificación básica de la caballería en: tropa, escuadrón, regimiento, brigada y división. Asimilaron muy bien que una estrategia es lo que se hace antes y lejos del lugar del combate, y lo que se hace en el lugar y durante los momentos del combate son tácticas, operaciones, según la definición del general francés Barre. Conocieron la importancia táctica de los regimientos y brigadas de caballería; y gracias a este aprendizaje la caballería revolucionaria fue la punta de lanza del ejército de Obregón.

Durante los gobiernos de la República de los generales sonorenses Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles se consolidó el ejército. En ello tuvo mucho que ver la personalidad enérgica del general Joaquín Amaro, un hombre de origen humilde que inició su carrera militar desde abajo, hasta convertirse en uno de los colaboradores más cercanos del presidente Obregón. Amaro fue el organizador que requería el ejército como una digna institución republicana. Después de la muerte de Obregón, jefes y oficiales cerraron filas en torno al nuevo régimen, desarrollando por primera vez en la historia una inusitada lealtad a las instituciones gubernamentales, ya no más a los caudillos.

Obregón, como ministro de Guerra del presidente Venustiano Carranza, ya había sentado las bases para la tecnificación y progresiva despolitización de la fuerzas militares. En 1916, Carranza y Obregón inauguraron la Academia de Estado Mayor y el 5 de febrero de 1920 se reabrió el colegio Militar.

Como ministro de Guerra, el general Amaro le otorgó gran importancia la educación técnica de los cuadros y jefes del ejército. Las escuelas profesionales militares recibieron gran impulso del gobierno federal, especialmente la Escuela Médico Militar y la Escuela Militar de Ingenieros.

Ese período de consolidación y tecnificación del ejército mexicano se inscribió dentro de la época posrevolucionaria que el general Calles denominó la <<institucionalización>> del país: la lealtad a las instituciones, más que a las personas.

Hoy, el Ejército Mexicano tiene un alto grado de profesionalización, y su entrenamiento permanente y la modernización en armamento son una garantía para la seguridad nacional. Su lealtad a las instituciones está libre de cualquier sospecha. La organización del ejército se fundamenta en la realidad geopolítica del país. Comprende además a la Fuera Aérea y a la Armada.

El grueso de las fuerzas armadas está organizado en tres niveles. El primero lo constituyen las fuerzas regulares reclutadas voluntariamente entre la población; los miembros de estas fuerzas son los soldados y oficiales que reciben un pago por sus servicios personales, que desde hace tiempo se conoce como loshaberes; además, tienen prestaciones sociales y derechos a la seguridad social. El segundo nivel lo forma el Servicio Militar Obligatorio, compuesto por jóvenes mayores de 18 años, quienes reciben instrucción militar de acuerdo a una ley expedida en 1941, con motivo de la participación de nuestro país en la Segunda Guerra Mundial.

El tercer nivel está formado por los cuerpos de defensas rurales, integrados por grupos de ejidatarios y comuneros que reciben adiestramiento y armas por parte de las fuerzas regulares con el fin de defender sus tierras y vigilar la seguridad en el medio rural.

El 30 de julio de 2013, el Congreso del Estado aprobó por unanimidad el Decreto número 943, por el que se inscribe en el Muro de Honor del Congreso con letras doradas el nombre “Centenario del Ejército México 1913-2013”.