Ir a Contenido Principal

Muro de Honor – Angel Flores

Militar revolucionario y Gobernador del Estado de Sinaloa. Ángel Flores nació el 2 de octubre de 1883 en el pueblo de San Pedro, actualmente perteneciente al municipio de Navolato, Sinaloa; sin embargo, algunos cronistas sostienen que vio la luz en el pueblo de Lo de Sauceda, ubicado en el mismo municipio, lo cual no ha sido posible corroborar en virtud de que su acta de nacimiento no ha sido localizada en los archivos del Registro Civil.

Según el historiador regional Antonio Nakayama, Ángel Flores fue hijo natural del agricultor Bruno Camacho y de doña Juana Flores. Supone Nakayama que luego del nacimiento de Ángel Flores, su madre lo llevó consigo a vivir al pueblo de Capirato, Mocorito, donde lo bautizó en el templo del lugar, según una partida de fe de bautismo que se localizó con esos nombres.

Se sabe que durante los primeros años de su juventud fue grumete en el vapor «Altata», capitaneado por Joaquín Arano. Asimismo, fue marinero en barcos de matrícula extranjera, en los que navegó por mares de todo el mundo. Quizá en esa etapa de su vida, plena de aventuras, haya adquirido el hábito de fumar en pipa, ganándose el mote de «El Cachimba», sobrenombre que lo identificó entre sus compañeros de armas años más tarde.

Después de radicar algunos años en la ciudad de San Francisco California, Estados Unidos, Ángel Flores regresó a México y vivió en el puerto de Mazatlán donde trabajó en los muelles como estibador, alcanzando al tiempo el puesto de capataz de cuadrilla gracias a su capacidad de mando.

En 1909, participó activamente en las huestes mazatlecas que apoyaron la campaña política de José Ferrel Félix, candidato independiente a gobernador de Sinaloa, quien tuvo como contrincante a Diego Redo, rico hacendado de Culiacán, impulsado por el régimen porfirista a través del Secretario de Hacienda José Yves Limantour.

Se incorporó al movimiento armado de 1910, en Siqueros, Mazatlán, al unirse a la guerrilla de Pomposo Acosta. Luchó por los postulados antirreleccionistas de don Francisco I. Madero, y al triunfo de la revolución volvió a su antigua ocupación en el muelle de Mazatlán.

Se casó con Beatriz Pérez con quien procreó tres hijos: Francisca, Ángel y Raúl.

Cuando el presidente Madero fue asesinado en febrero de 1913, durante los hechos sangrientos de la «Decena Trágica», y los militares federales porfiristas retomaron el poder, Ángel Flores se refugió en el pueblo de El Potrero, uniéndose a las fuerzas rebeldes de Juan Carrasco, convirtiéndose en su lugarteniente.

En el Cuerpo del Ejército Constitucionalista del Noroeste, comandado por el general Álvaro Obregón, Ángel Flores escaló grados militares por méritos en campaña. Durante el largo asedio al puerto de Mazatlán por parte de las fuerzas constitucionalistas, el exmarinero se distinguió por su valentía y bravura en los combates, lo que le valió obtener el grado de general brigadier. Para entonces ya se había independizado del general Juan Carrasco. Y a fines de 1914, comandaba el Sexto Batallón de Sinaloa.

Ángel Flores había tomado partido por Venustiano Carranza en los días de la Convención de Aguascalientes, y enfrentados carrancistas y villistas, combatió con éxito a las tropas del Centauro del Norte en el norte de Sinaloa y en Sonora.

A mediados de diciembre de 1914, marchó a Sonora a la cabeza de una brigada que se denominó «Columna Expedicionaria de Sinaloa», compuesta por los batallones 2°, 3°, 4° y 6°, y el Primer Regimiento de Caballería, además del 2° Regimiento que se encontraba destacamentado en San Blas, Sinaloa, en previsión de que se registrara un avance proveniente del norte de parte de fuerzas villistas comandadas por José María Maytorena, quien para ese entonces dominaba casi todo el territorio del estado.

Los jefes y oficiales que integraban la columna militar fueron los generales Manuel M. Metza y Herculano de la Rocha; los coroneles Mateo Muñoz y Manuel A. Salazar; tenientes coroneles José María Galaz, Anatolio B. Ortega, José Aguilar Barraza, Guillermo Nelson, Mateo de la Rocha, Pablo E. Macías Valenzuela, Leonides García, Benjamín Chaparro y Roberto Cruz, incorporándose después el teniente coronel Arnulfo R. Gómez.

El 23 de enero de 1915, ocupó la plaza de Navojoa, desde donde dirigió con valentía y decisión la defensa de la plaza cuando fue sitiada por los villistas, resistiendo varios meses el asedio, así como los ataques de los días 18 y 19 de abril, hasta que los atacantes declinaron en sus propósitos.

Igualmente, a fines de noviembre de 1915, destacó en el sitio de Hermosillo, Sonora, cuando salió al frente de su columna y derrotó a las fuerzas atacantes dirigidas personalmente por Francisco Villa. Participó además en las batallas de Alamitos y San Joaquín, persiguiendo y venciendo a las fuerzas de la legendaria División del Norte.

De regreso a Sinaloa, el general Ángel Flores fue designado gobernador y comandante militar, con residencia en Mazatlán, nombramientos que le otorgó don Venustiano Carranza como titular del Poder Ejecutivo de la Nación, tomando posesión de ambos cargos desde el primero de mayo hasta el 22 de octubre de 1916.

Al ser declarado Gobernador Constitucional del Estado de Sinaloa el general Ramón F. Iturbe, para el período del 27 de septiembre de 1917 al 26 de septiembre de 1920, luego de haber triunfado en los comicios convocados de acuerdo a la Constitución de 1917, Ángel Flores, a la postre el candidato derrotado, abandona la entidad trasladándose a Navojoa.

En 1919, la XXVIII Legislatura del Congreso del Estado, autorizó al Ejecutivo del Estado para celebrar con el general Ángel Flores, un contrato de concesión para la implantación de la industria harinera en Sinaloa, según decreto número 63, de 10 de junio.

Un año después, se adhirió al Plan de Agua Prieta, siendo factor importante para el triunfo de esta revuelta que puso fin al gobierno y a la vida de don Venustiano Carranza, y como recompensa por sus servicios alcanzó el grado de General de División, designándosele además jefe militar de la División del Noroeste.

En ese mismo año, es nominado como candidato a Gobernador del Estado de Sinaloa, resultando electo. Tomó posesión del cargo el 27 de septiembre de 1920 en el teatro Apolo, en Culiacán.

Durante su período gubernamental de cuatro años (1920_1924), el general Ángel Flores se dedicó a la reconstrucción económica de la entidad, la cual había quedado arruinada como consecuencia de la guerra. Materialmente hacía falta todo: caminos, agua potable, energía eléctrica, escuelas, alimentos y fuentes de empleo. Fue el pionero de la irrigación en Sinaloa, pues se le acredita la construcción del canal «Rosales», con el cual cobró auge la agricultura en el valle de Culiacán.

En 1922, fue comisionado por el presidente Álvaro Obregón para realizar un viaje de varios meses por países europeos y asiáticos. A su regreso, siguió gobernando en Sinaloa a través del coronel José Aguilar Barraza, ingeniero Manuel Rivas y, los licenciados Victoriano Díaz Angulo y José María Tellaeche, que ocuparon los cargos de gobernador de manera interina o substituta.

En 1924, lanzó su candidatura a la Presidencia de la República apoyado por grupos conservadores, entre ellos el Sindicato Nacional de Agricultores. Su contrincante fue el general sonorense Plutarco Elías Calles. Ángel Flores hizo su campaña política en 16 estados de la República, cosechando simpatías y adeptos. Pero, al perder las elecciones frente a quien sería después el «Jefe Máximo de la Revolución», se retiró en 1925 de la vida pública, pobre y decepcionado de la política.

La XXXI Legislatura del Congreso del Estado de Sinaloa, en premio de los servicios prestados al Estado, le otorgó una recompensa de cinco mil pesos, según decreto número 20, de 22 de octubre de 1924.

Ángel Flores murió en la ciudad de Culiacán el 31 de marzo de 1926, en una habitación de la planta alta del edificio ubicado en la esquina de las calles de Rosales y Andrade, y que algún tiempo albergara al hotel Granada. Algunos cronistas e historiadores han afirmado que murió envenenado con arsénico.

De acuerdo a lo narrado por el mayor Santiago Gaxiola, jefe de ayudantes del general Flores, se tuvo que recurrir al auxilio de la caridad pública para sepultar a quien había sido el mejor soldado de la Revolución, según confesión del general Álvaro Obregón.

Para ese propósito, se colocaron sábanas de manta en un lugar céntrico de la ciudad donde la gente depositó monedas y billetes. Fue inhumado en el panteón civil de Culiacán. Muchos años después sus restos fueron depositados en la Rotonda de los Hombres Ilustres de Sinaloa.

El Congreso del Estado de Sinaloa, a través de su XXXI Legislatura, declaró día de luto en el estado el 31 de marzo, aniversario de su muerte, ordenando que la enseña patria ondeara a media asta, según decreto número 193, de 24 de abril de 1926.

Una sindicatura del municipio de Navolato lleva su nombre; un estadio de béisbol en Culiacán, así como calles y escuelas de las principales ciudades de la entidad.