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Muro de Honor – Agustina Ramírez

Anna Agustina de Jesús Ramírez Heredia, nació en la villa de Mocorito, Sinaloa, el primero de septiembre de 1813; sus padres fueron José Margarito Ramírez y María Romana Heredia, ambos indígenas poblanos avecindados en la región de Mocorito, el primero soldado del ejército mexicano y la segunda dedicada a las labores hogareñas.

Primero don Eustaquio Buelna y tiempo después Antonio Nakayama, intentaron reconstruir la vida de esta heroína sinaloense partiendo de copias certificadas de la fe de bautismo y del acta de defunción, así como de cartas y artículos escritos por las plumas del general Ramón Corona, del historiador Francisco Xavier Gaxiola, del escritor y periodista José Ferrel, del poeta Alejandro Hernández Tyler, del historiador Héctor R. Olea y de Laureana Wright de Kleinhans.

Por su fe de bautismo sabemos que Anna Agustina de Jesús vino al mundo en compañía de una gemela bautizada con el nombre de María Cesaria de Jesús. El licenciado Francisco de Orrantia, cura de Mocorito, fue el que las bautizó el tres de septiembre de 1813.

-Fe de Bautismo-Parroquia de la Purísima Concepción. Acta de Bautismos. Exp. No. 387. El suscrito Párroco Vicario de la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Mocorito, Sinaloa, Diócesis de Culiacán, hace constar y CERTIFICA: Que en el archivo de la Notaría Parroquial hay un libro de Bautismos de hijos legítimos y Naturales que empieza el 20 de julio del año 1807 y que termina el 10 de noviembre del año 1813 en la página 180 hay un acta que a la letra dice: Al centro: «En esta Santa Iglesia de Mocorito en tres de septiembre de mil ochocientos trece. Yo, el Licdo. don Francisco de Orrantia Cura Into. Vicario y Juez Eclesiástico de este partido bauticé solemnemente, puse el santo óleo y sagrado crisma a dos coatas: la primera Anna Agustina de Jesús fueron sus padrinos Dn. Francisco de Orrantia y Da. Dolores de Orrantia; de la segunda; María Cesaria de Jesús fueron sus padrinos Don Jesús de Orrantia y María Dolores de Orrantia: de tres días de nacidas Indias Poblanas hijas legítimas de José Margarito Ramírez y de María Romana Heredia: a quienes les advertí el parentesco espiritual y demás obligaciones y para q. conste lo firmé._Licdo. Dn. Francisco de Orrantia.» Rúbrica.

Es copia fiel íntegramente sacada del original que se tuvo a la vista. Se hizo a petición de la parte interesada para los efectos a que den lugar las leyes eclesiástica o civil. Mocorito, Sin., a 13 de noviembre de 1985._ Pbro. José Jiménez._ Rúbrica.

Agustina era de estatura alta, delgada, morena obscura, con un rostro adusto y marcadamente indígena. Su esposo, el soldado Severiano Rodríguez, fue muerto en un hecho de armas sucedido en la Loma de Mazatlán, el 3 de abril de 1859. En tanto que en defensa de las instituciones liberales y republicanas doce de sus trece hijos fallecieron entre los años de 1863 y 1866, en los combates sostenidos durante la intervención francesa en Sinaloa.

Por haber entregado al servicio de la República prácticamente a toda su familia, el historiador mocoritense Eustaquio Buelna se refiere a ella como «la heroína más grande de México».

Después de las muertes sucesivas de los integrantes de su familia humilde, Agustina Ramírez vivió en Mazatlán sumida en la pobreza extrema y trabajando ocasionalmente como servidora doméstica, además nunca aprendió a leer y escribir.

El 15 de octubre de 1868, en Mazatlán, sede de los poderes del Estado, el Congreso del Estado de Sinaloa acordó entregar a la señora Agustina Ramírez de Rodríguez, una pensión mensual de $30.00 por los servicios que prestó su finado esposo y doce hijos muertos en campaña. Mujer ejemplar, donde se dice:

La Secretaría del Congreso comunica al Ejecutivo lo siguiente: «En sesión de hoy la H. Legislatura de este Estado tuvo a bien acordar la siguiente proposición: Interin se acuerda un premio a la señora Agustina Ramírez de Rodríguez por los servicios que prestaron a la Patria y al Estado en particular, su esposo y doce hijos muertos en campaña, se concede a ésta una pensión de $30.00 mensuales pagados por la Tesorería del Estado». Y tenemos la honra de comunicarlo a usted para su inteligencia y conocimiento. Independencia y Libertad. Mazatlán, octubre 13 de 1868. Celso Gaxiola, Diputado Secretario; Aurelio Ibarra, Diputado Secretario.

Doña Agustina Ramírez gozó de la pensión solamente en el año de 1869, por razones que explica el diputado Peláez, jefe de la Segunda Comisión de Hacienda en el Congreso del Estado de Sinaloa, mediante un dictamen rendido el 13 de enero de 1873:

… Es cierto, señor, que el Tercer Congreso Constitucional señaló a la peticionaria una pensión de $30.00 mensuales y que ésta le fue pagada exactamente hasta 1869. Más, como en la Ley de Egresos para el año siguiente de 1870, se hizo punto omiso de esta pensión, la Tesorería General ya no pudo seguir pagándola y en esto obraba debidamente por cuanto no debe hacerse pago alguno que no conste en el presupuesto o que no esté autorizado por el Congreso. Así fue que cuando el Cuarto Congreso dispuso que de toda preferencia se ministrasen a dicha señora un mil pesos, por vía de recompensa de los servicios prestados por su familia, le fue pagada esa suma con la mayor eficiencia; y si después no se le ha ministrado socorro alguno es porque ninguna ley ni acuerdo se ha expedido sobre el particular, bien que, según los informes que la Comisión ha recibido, el Gobierno del Estado ha promovido con empeñoso celo que el Gobierno de la Unión atienda a esa recomendable señora con la pensión o premio a que es acreedora por tantos títulos; y no podrá decirse que el Estado haya sido indiferente con ella, pues, como se ve por lo expuesto, la ha atendido a cuanto se lo han permitido sus escasos rendimientos, siendo que toca directamente este asunto a la Federación…

Doña Agustina una vez que recibió los mil pesos en una sola entrega, intenta de nueva cuenta solicitarle al Congreso del Estado sea reconsiderada su petición de pensión, mediante una carta _sin firma_ que entregó en diciembre de 1873. En ella sobresale lo siguiente:

… en así hacerlo esa H. Legislatura sabrá corresponder a los heroicos esfuerzos de trece víctimas por la Patria y por este Estado en particular, mi esposo y doce hijos muertos en campaña, ministrando justicia a la que pide, protestando no obrar con malicia.

El general Domingo Rubí, en apoyo a esa solicitud se dirigió al Congreso de la Unión, solicitando una pensión para doña Agustina Ramírez, acompañando los certificados expedidos por él, por el general Ramón Corona, el coronel Francisco Miranda y don Francisco Sepúlveda, a la sazón visitador de las aduanas marítimas.

Sin embargo, está comprobado que por los servicios que su esposo e hijos prestaron a la patria, Agustina Ramírez jamás recibió alguna pensión del gobierno federal, a pesar de que ésta fuera aprobada por los diputados del Congreso de la Unión.

El Congreso de los Estados Unidos Mexicanos, había decretado lo siguiente:

Artículo Único._ El Congreso de la Unión, en uso de las facultades que le concede el artículo 72, fracción XXXVI de la Constitución, concede a la señora Agustina Ramírez, viuda del soldado Severiano Rodríguez, muerto en el ataque de Mazatlán el 3 de abril de 1859, y madre de Librado, Francisco, José María, Manuel, Victorio, Antonio, Apolonio, Juan, José, Juan Bautista, Jesús y Francisco (segundo) Rodríguez, soldados muertos en acciones de guerra contra los franceses, la pensión de ciento cincuenta pesos mensuales, sin que quede sujeto a descuento alguno._ M. Dublán, diputado presidente._ M. Romero Rubio, senador presidente._Manuel F. Alatorre, diputado secretario._ Blas Escontria, senador secretario.

Dicha pensión no llegó a pagarse a la heroína, según aclaración de la señora Luz Mendoza de Rodríguez, hija política de doña Agustina, en una carta publicada por el periódico «El Pacífico», que veía la luz pública en Mazatlán, decía:

Efectivamente la señora Agustina Ramírez fue mi madre política, pues mi finado esposo, Eusebio Rodríguez, fue hijo de dicha señora, y el último que murió, dejándome dos hijos que son Feliciano y Guadalupe, aún menores de edad, y a los que no he podido dar educación conveniente por falta de recursos.

Mi madre política tuvo de su matrimonio trece hijos, todos varones, de los cuales murieron doce en los combates que en diferentes puntos se libraron contra los invasores franceses, habiendo sólo sobrevivido mi esposo, Eusebio Rodríguez, quien murió de una fiebre provenida de insolación. El señor don Severiano Rodríguez murió en el tiempo de la Guerra de Reforma, el 3 de abril de 1859, cuando las fuerzas liberales tomaron este puerto, al mando de los generales Pesqueira, Coronado y don Plácido Vega.

Ignoro los años que tendría mi citada madre política, aunque su aspecto era de una señora entrada en años. Su vida la pasaba siempre trabajando, no sólo en los quehaceres domésticos, sino en los que le proporcionaban las gentes que la conocían, para que así pudiera atender a sus gastos. Lo que ha dicho «El Pacífico», respecto al abandono en que se dejó a mi finada madre es la pura verdad; siendo mi puro personal trabajo con el que, en medio de la más espantosa miseria, murió y vivo yo con mis hijos…

Agustina Ramírez murió de fiebre en Mazatlán, en la casa ubicada en la manzana 28 del Cuartel 2do. calle del Arsenal, a las dos y media de la mañana del día 14 de febrero de 1879. Sus restos mortales fueron depositados en la fosa común del panteón civil de Mazatlán. Sus últimos días los había pasado olvidada y sólo asistida por la caridad pública.

En reconocimiento póstumo fue declarada Benemérita de Sinaloa y su nombre está inscrito en el Salón de Sesiones del Congreso del Estado.

La XLII Legislatura, a iniciativa del Gobernador del Estado general Gabriel Leyva Velázquez, expidió el decreto número 240, fechado el 26 de noviembre de 1958 y publicado en el Periódico Oficial «El Estado de Sinaloa», número 141, de 4 de diciembre de 1958, en el que puede leerse lo siguiente:

Artículo primero._ Se declara Benemérita del Estado de Sinaloa a Agustina Ramírez.

Artículo segundo._ Escríbase con letras de oro, en el Salón de Sesiones del H. Congreso del Estado, el nombre de Agustina Ramírez.

En 1961, en ocasión de celebrarse el LXXXII aniversario de su muerte, el Gobernador Constitucional de Sinaloa, general Gabriel Leyva Velázquez, inauguró un monumento a la memoria de esta madre ejemplar, el cual se ubica en la confluencia de las calles de Bravo y Madero de la ciudad de Culiacán. El discurso oficial correspondió a don Antonio Nakayama.

Además, en su honor se creó el Premio Estatal al Mérito Social «Agustina Ramírez», el cual se otorga cada año a las mujeres sinaloenses que sobresalen por sus servicios a la comunidad. Varias calles y escuelas públicas llevan su nombre en las principales ciudades de Sinaloa.